Federico Norman es socio de nuestra institución y fue el artífice de una verdadera locura. En solitario, y con la ayuda de muy pocos elementos tecnológicos encima, decidió cruzar el Océano Atlántico en su velero. De esta manera se convirtió en el primer argentino en completar la Mini Transat, considerada como una de las regatas más duras del mundo.
En una charla con socios y socias de Rowing realizada en el Salón de Usos Múltiples del club, el rosarino contó sus vivencias durante la travesía. Se trata de una regata en solitario que recorre 4.000 millas (7400 Km), en barcos a vela de 6,5 metros de eslora (largo), y que se realiza sin comunicación ni asistencia externa.
"Al igual que mucha otra gente que piensa que la vida es mucho más corta de lo que pensamos, me volví hacia adentro después de la pandemia para buscarme y encontrarme. Trabajé un tiempo más hasta que me tiré a cumplir este sueño, con todos los costos porque me tuve que bancar la joda yo solo. Siempre lo hice con un enfoque competitivo, pero sin perder de vista que la vida es un juego", destacó.
Su posición en medio del océano la conocen gracias a un GPS que les dice la latitud y longitud en la que se encuentran. Pero no tienen mapas de fondo ni navegadores satelitales, sino que utilizan las clásicas cartas náuticas impresas en papel. Los pronósticos meteorológicos, desde los cuales elaboran diariamente su estrategia de ruta, se basan en un único reporte que reciben por radio AM, a la misma hora cada día. Allí les informan la posición aproximada de los centros de alta y baja presión existentes y algún indicio de condiciones de oleaje.
Cada día durante la regata Norman tomaba esa información que escuchaba, y dibuja en sus cartas los datos recibidos, con el fin de imaginar cómo se comportaría el clima y hacia dónde decidirá navegar para lograr el mejor resultado. “La regata se transformó en algo que no me lo esperaba”, reflexiona. “No fue sólo una regata y aventura, sino que pasó a ser una forma de vida, conocer gente, viajar, transmitir valores”, cuenta el navegante. “Hay una energía que no la vi hasta que empecé a andar en medio del océano. Antes estaba haciendo la mía, con mis dificultades, mis problemas emocionales y financieros, hasta que estuve ahí”.

"Nos pudo contar a todos pero especialmente a los peques de la escuela la experiencia vivida por él en tan importante evento del yachting internacional. Participaron más de 150 personas entre adultos y peques, dónde Fede por más de una hora y media nos contó a todos su maravillosa experiencia. Hubo momentos de risas y muy buenas anécdotas, dónde grandes y chicos pudimos disfrutar de su increíble experiencia", destacaron desde la subcomisión de Vela.